
En la selva de Guatemala hay una comunidad llamada La Cruzarilla: un lugar rico en personas, cultura y esperanza, pero con grandes carencias de los recursos básicos que muchos damos por sentados.
Para muchas familias, el agua potable no está al alcance de un grifo. La alimentación no está garantizada. La atención médica, la educación, el empleo y las necesidades básicas suelen estar fuera de su alcance.
Las familias hacen todo lo posible simplemente para sobrevivir.
Y creemos que merecen más que sobrevivir.
Merecen esperanza.
Por eso compramos un terreno en La Cruzarilla con una visión que va mucho más allá de levantar un edificio. Queremos construir un centro comunitario y una iglesia que sean un lugar de refugio, donde las personas encuentren alimentos, agua potable, ánimo espiritual, educación, oportunidades y una comunidad que se preocupe por ellas.
Pero antes de construir paredes, queremos construir algo aún más importante:
Un pozo.
El agua lo cambia todo
Imagina despertar cada mañana sin saber de dónde vendrá el próximo vaso de agua potable para tu familia.
Imagina tener que elegir entre utilizar agua contaminada para beber, cocinar y lavar, o quedarte sin agua.
Para las familias de La Cruzarilla, esto no es una situación imaginaria. Es su vida cotidiana.
La falta de agua potable contribuye a problemas de higiene, infecciones, enfermedades y desnutrición. Junto con el acceso limitado a la atención médica y las oportunidades económicas, estas condiciones afectan profundamente a la comunidad.
Pero creemos que estas condiciones no tienen que definir su futuro.
Un pozo podría cambiar el futuro de cientos de familias.
El pozo que estamos trabajando para construir llevará agua corriente limpia a cientos de hogares. Los niños podrán beber con menos temor a la contaminación. Las familias podrán cocinar y lavar con agua limpia. La higiene podrá mejorar y las enfermedades podrán reducirse. Algo tan sencillo como abrir un grifo podrá recordarles cada día que alguien se preocupó lo suficiente como para ayudar.
Más que un pozo
Este proyecto va más allá de un pozo.
Se trata de lo que ese pozo hará posible.
Un niño con agua potable para beber.
Una madre que puede preparar alimentos de forma segura para su familia.
Un padre que puede empezar a pensar más allá del día siguiente porque las necesidades más básicas de su familia están cubiertas.
Una comunidad que descubre que no ha sido olvidada.
Y, en última instancia, un lugar donde las personas encuentren esperanza, dignidad, oportunidades y el amor de Dios.
Nuestra visión para La Cruzarilla es establecer un centro comunitario y una iglesia donde podamos ofrecer alimentos, agua potable, ayuda práctica, educación, apoyo espiritual y oportunidades para que las familias construyan un futuro mejor.
No queremos simplemente llegar, entregar algo e irnos.
Queremos ser parte de la comunidad.
Queremos invertir en las personas.
Queremos servir a las familias.
Queremos formar líderes.
Queremos crear oportunidades.
Y queremos ver a toda una comunidad transformada, una familia, un hogar y una vida a la vez.
La primera gota
Toda gran transformación comienza con un primer paso.
Para La Cruzarilla, creemos que ese primer paso puede ser el agua.
Un pozo puede parecer algo sencillo.
Pero cuando cientos de familias nunca han tenido acceso confiable a agua corriente limpia, un pozo no es algo sencillo.
Es vida.
Es salud.
Es dignidad.
Es oportunidad.
Es esperanza.
Ya dimos un gran paso de fe al comprar el terreno. Ahora invitamos a otros a acompañarnos para convertirlo en un lugar que sirva a la gente de La Cruzarilla durante generaciones.
Juntos podemos construir el primer pozo.
Y oramos para que de ese pozo fluya algo mucho mayor:
agua potable, familias saludables, dignidad restaurada, nuevas oportunidades y esperanza para toda una comunidad.
La Cruzarilla está en la selva de Guatemala, pero no está olvidada.
Y esto es solo el comienzo.
Escrito por Guatemala Hope para Guatemala Hope.